Tú y la noche.
El cuarto está a obscuras. Son las 11 de
la noche y en la casa todos duermen,
menos ella. Algo no deja que su cuerpo concilie el sueño, tal vez es la tela de su camiseta, la que
cubre el frio que sienten sus senos, que
roza la aureola de sus pezones y la atormenta. Todo está obscuro. Hoy la
almohada, no es tan cómoda como otras
noches, da vueltas y vueltas pero no
logra dormirse. Su cuerpo no se lo permite. Ella intenta relajarse acostándose
boca abajo, da tres golpes a la almohada
y la acomoda, se mueve, en esa posición
los senos le molestan aun más. Se regresa y otra vez mira el negro del techo de
su cuarto. En la casa todos duermen menos ella.
Tal vez es el elástico del blúmer,
siente que la aprieta.
Sus muslos desnudos, debajo del edredón
que la cubre, se tocan uno a otro. Ya no
soporta la tela que roza sus pechos y en un gesto de rabia lanza a una esquina
la camiseta que no deja de molestar a sus pezones, está más libre, aun así,
siente que sus pechos quieren reventar, están hinchados, llenos. Ella los toca,
los palpa, sabe que todo empieza por ahí, por sus senos, tiene debilidad con
ellos. ¡Si hubiera alguien ahora mismo que viniera y los mordiera!
-Piensa.- y ese pensamiento solo logra
alterarla un poco más.
Ella bajo el edredón que la cubre con
sus pechos desnudos, lleva detrás de su
cabeza a sus manos, las cruza, las enlaza,
intentando controlarse, pero la cosquilla de sus muslos continúa cuando
se tocan uno a otro, tal vez sea el elástico del blúmer, tal vez es ella misma,
que no puede dormir aunque todos en la casa ya lo hagan.
Toma su celular que esta sobre su mesa de
noche, lo revisa una y mil veces buscando entretenerse en otra cosa, pero es en
vano. Sus muslos, el elástico, sus pechos ahora desnudos, no la dejan. Trata de concentrase pensando en otras
cosas, pero no puede, una y otra vez viene a su mente la verdad de verse sola, en un cuarto
obscuro, con sus pechos desnudos que
ahora rozan la tela del edredón que la
tapa del frio.
Piensa en un hombre, no en ninguno de los que han pasado por su
cuerpo y por su cama, piensa en uno diferente, uno que no conoce, uno que desea, nuevo, que la haga dormir del cansancio, que
la haga suya y la destruya. Piensa en un hombre que la ame, que bese cada palmo
de su piel y la atormente como ahora la atormentan sus deseos, piensa en un
hombre, en un miembro que chupar, en un cuerpo que tener, en un miembro que tener. Quiere acariciarle la cabeza a ese miembro y
saborearla con sus labios, quiere tenerlo en su cama siempre, erecto,
listo, para calmar con él sus noches de
obscuridad y de cosquillas.
Piensa en un hombre y piensa en él, en ese que puede escribirle unos versos en la
piel y hacer que ella tiemble, hacer que
se moje… como ahora… que esta mojada de
solo pensar en ese hombre y en su miembro.
Se mueve
otra vez intentando que su cuerpo
se tranquilice. Es el elástico de su blúmer lo que no deja que ella duerma,
está segura. Lleva sus manos a sus caderas y se lo quita, pero ella no contaba con que uno
de sus dedos rozaría la punta de su clítoris. La punta de su enigma, de su
cuerpo, el lugar donde terminan y comienzan sus impulsos. Retira rápido su dedo, pero eso no evita que
descubra la humedad de su vagina. Se
sabe mojada, muy mojada, con deseos.
No aguanta más, todo está obscuro y todos
duermen, nadie va a llegar y la puerta de su cuarto está cerrada. Lo piensa dos veces pero es más fuerte su
cuerpo, lleva otra vez su mano al centro
de sus piernas y se toca, esta vez sin
remordimientos, se toca… se roza…
se acaricia.
Abre sus piernas debajo del edredón,
esta desnuda, totalmente desnuda, sus
pechos quieren reventar y con su mano izquierda se toca los pezones, mientras
que la derecha sigue haciendo círculos encima de su clítoris, abre más las piernas, como esperándolo a él y
a su miembro, para que llegue y la penetre. Para que llegue y le diga al oído
que la desea tanto como ella a él. Ella esta mojada y se toca… pero su cuerpo quiere más y ella lo
obedece, uno de sus dedos entra en ella,
el del medio, se mueve en círculos dentro de su vagina, golpea, deambula, la
siente. La humedad corre, ahora esta mojada también la piel de sus
piernas, sus nalgas, su ano… y el frio de esa humedad le despierta
el instinto. Deja dentro de ella el dedo que la complace, y con otro, el anular,
sin penetrarse, toca el ano mojado que la excede, da vueltas con su dedo al
círculo que encierra su locura.
Ella piensa en él, en su miembro, en su
boca chupándole las ganas. Ella piensa en él y lo ve con sus labios entre sus piernas
mojadas, lacerando los labios que
cubren el hueco de sus lujurias, ella
piensa en él y lo siente penetrando con su dedo, su ano mojado y prohibido.
Todo está obscuro y nadie puede abrir la
puerta, son ahora sus dos manos, una
delante y otra detrás, es ahora su boca mordiendo sus labios para no
gritar, ahora son sus gemidos, sus
pechos rozando el cielo de la tela.
¡Dios si él estuviera aquí! ¡Aquí!
No basta con un dedo, ni con dos, ella está sola y quiere más. Quiere sentir lo que tiene derecho a sentir
una mujer delante y atrás. No soporta
más, su humedad brota a chorros. Se penetra el ano y se penetra con rabia la
vagina… piensa en él… ahora son dos
dedos delante… ahora es el dedo más largo hasta el fondo solo atrás… su cuerpo
convulsiona… sus dedos no están quietos… todo está obscuro… se aprietan sus muslos evitando el grito que
quiere salir de su boca… ella no disfruta otra cosa más que gritar cuando se
está viniendo, gritar… gritar… pero no puede. En su casa todos duermen. Siente
en su mano como brota de su cuerpo la locura… es un rio… todo corre y la sábana
se moja… sus manos se llenan de ese líquido… ella piensa en él… en su boca
tomándoselo todo…
Todo está obscuro… todos duermen… ella
está debajo de un edredón, desnuda, en su cuarto… piensa en él y siquiera lo
conoce… a ella llega el olor de su cuerpo… ese olor con el que acaba de mojar
su sábana… esta desnuda… tiene las piernas aún abiertas… su vagina aun esta
mojada… sus pechos aun están
firmes… su dedo aun esta dentro de ella…
Toma de la mesa de noche su celular y
envía un mensaje… “He pensado en ti, me gustaría pasar unas horas a tu lado”
